lunes, agosto 26, 2019

Empresas de sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.): qué son y cómo funcionan

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Las empresas de sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.) conforman otra de las posibles sociedades mercantiles para un negocio. Por sus características, es uno de los tipos de empresa más solicitados por profesionales de negocios. Entre otras razones, se debe a sus ventajas frente a otras fórmulas, como la comunidad de bienes el autónomo.

 

Además, también referidas como S.L., son una de las opciones más versátiles, como veremos a continuación. Así que, sin más, conozcamos qué son las empresas de sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.) y cómo funcionan.

 

 

Empresas de sociedad de responsabilidad (S.R.L.)

 

Como mencionábamos, es un tipo de sociedad mercantil y se caracteriza por tener responsabilidad limitada al capital aportado. Como consecuencia, de contraer deudas, no debe responder con el patrimonio personal de sus socios integrantes. Por el contrario, responde con el patrimonio aportado en la propia empresa limitada (LTDA).

 

De este modo, se constituye como una sociedad de tipo capitalista en la que el capital, dividido en participaciones sociales, se integra por las aportaciones de sus socios, que no responden con su patrimonio personal a las deudas de la sociedad. Así pues, una empresa de sociedad de responsabilidad limitada es un tipo de compañía con protección legal para sus accionistas. No obstante, y lógicamente, impone ciertas restricciones a su propiedad.

 

Estas restricciones son definidas en los estatutos o reglamentos de la compañía y tienen el propósito de evitar cualquier intento de adquisición hostil. En este sentido, veamos a continuación las principales restricciones de propiedad en una empresa de sociedad de responsabilidad limitada.

 

  • Sus accionistas no pueden vender o transferir sus acciones sin ofrecerlas primero al resto de accionistas para su compra.

 

  • Accionistas no pueden ofrecer sus acciones al público en general a través de una bolsa de valores.

 

  • El número de accionistas no puede exceder una cifra fija (comúnmente 50).

 

Asimismo, las participaciones sociales no equivalen a las de las sociedades anónimas, pues existen obstáculos legales a su transmisión. Además, al no tener carácter valorativo, no pueden representarse mediante títulos o anotaciones de cuenta.

 

Por estas razones es obligatoria su transmisión a través de documento público inscrito en el libro de registro de socios. Así, se constituye en escritura pública y posterior inscripción en el registro mercantil, adquiriendo personalidad jurídica.

 

La gestión y administración de la empresa, finalmente, se le encarga a un órgano social. Y, en este sentido, tal órgano se compone por la Junta General y sus administradores, quienes dirigen la empresa.